El libro El hombre en busca de sentido, de Viktor Frankl, llegó a mí en un momento
oportuno. Su reflexión sobre el sufrimiento y la resiliencia me ayudó a entender mis propios “días D”: el servicio militar, la llegada del cáncer y, años después, nuevas pruebas que la vida puso en mi camino. Comprendí que esos golpes, lejos de quebrarme, me habían fortalecido y me preparaban para sobrellevar también el despido.
Mientras escribía, descubrí conexiones invisibles: la música coincidía con mis emociones; las lecturas me servían de guía; las experiencias con mis hijos adquirían un nuevo significado y el amor de familia fue ese soporte silencioso pero fundamental que iluminó el camino en medio de la incertidumbre.
El libro El cuerpo lleva la cuenta, por la época de la pandemia, me ayudaría a descubrir
las conexiones que tienen todos nuestros pensamientos y acciones de la vida diaria y
cómo esa inteligencia superior, el conocimiento que viene de nuestros genes, y el cuerpo almacenan todo ese conocimiento, tiene formas de darnos esas señales para que nos alertemos y busquemos en la raíz de los problemas.
Cuanto mayor es la duda, mayor es el despertar; cuanto menor es la duda, menor es el
despertar; sin duda, no hay despertar. CC Chang The Practice of Zen.
Aprendí a descubrir que mi cuerpo me estaba enviando señales para hacer los cambios
que desde lo consciente no quería hacer ó que, por estar envuelto en el círculo de la
rutina diaria, estaba en modo automático, dándole prioridad a las cosas externas del
mundo, del trabajo, la gente, los amigos, la familia. Ese afán que en ocasiones nos roba la energía de lo esencial, de lo interno, ese espacio que necesitamos para dar una mirada diferente y encontrarnos con nosotros mismos. Volver a renacer implica dar ese paso impensado que cotidianamente está rodeado de los momentos difíciles y se convierten en ese motivador que logra vencer esas luchas de las voces internas que escuchamos o nos contamos a nosotros mismos como excusas para no tomar la decisión. Los dolores de columna y en episodio de insomnio fueron las señales con las que aprendí a descubrir como verdaderamente el cuerpo lleva la cuenta.
El libro El peligro de estar cuerda, de Rosa Montero, me permitió reflexionar sobre varios temas de mi proceso, entender la definición del yo como lo plantea Henri Michaux, pintor y poeta belga. El yo es un movimiento en el gentío, es un garabato fugaz, una estela de humo que va mudando; esto para entender todos los yoes que nos habitan y cómo, en mi caso, se muere o desaparece un yo que representaba mi rol, pero me quedaban muchos otros, así como las 7 vidas del gato; me quedaban otras 6. También la forma magistral en que se habla de la teoría de la serialidad de Paul Kameer, que para mí cobró toda la relevancia porque, ante tantos hechos que marcaron mi proceso, me hicieron comprender que el universo ya tenía todo alineado porque sería imposible llamarlos mera casualidad.
Y finalmente, una definición de la memoria donde dice que es pura fantasía, una narración que evoluciona con los años; quería escribir mi historia y no dejar borrar mis recuerdos.